El Tribunal Supremo Popular de China confirmó la ejecución de tres hombres condenados por delitos de abuso contra menores, luego de ratificar sus sentencias de muerte tras concluir el proceso de revisión judicial final.
De acuerdo con reportes difundidos por medios estatales, la decisión forma parte de la política de “tolerancia cero” que el país mantiene frente a los delitos cometidos contra niños.
Según el código penal chino, la pena de muerte puede aplicarse en casos considerados especialmente graves, entre ellos ciertos crímenes violentos y agresiones severas contra menores de edad.
Las autoridades señalaron que las ejecuciones buscan subrayar la gravedad de estos delitos y enviar un mensaje contundente para prevenir que hechos similares vuelvan a ocurrir.
El caso ha reavivado el debate internacional en torno al uso de la pena capital. Mientras algunos sectores consideran que castigos extremos pueden tener un efecto disuasorio frente a delitos graves, diversas organizaciones defensoras de derechos humanos cuestionan la aplicación de la pena de muerte y advierten sobre sus implicaciones éticas y legales.
