—Pos va a salir a puritito pulmón…
—No lo menee mucho, porque se le atasca…
—¡Vete a dar consejos a las viejas! ¡Yo sé lo que hago!
Con este dramático diálogo, el escritor Rafael F. Muñoz narró los últimos instantes de Rodolfo Fierro, uno de los personajes más temidos de la Revolución Mexicana.
La muerte del general ocurrió el 13 de octubre de 1915, en una laguna ubicada en la región de Casas Grandes, durante los momentos más convulsos de la lucha revolucionaria. Fierro, conocido como “El Carnicero”, era uno de los hombres de mayor confianza del líder de la División del Norte, Francisco Villa, y fungía como su principal ejecutor.
De acuerdo con los relatos históricos, Fierro intentaba cruzar una zona lodosa montado a caballo cuando el terreno comenzó a ceder. A pesar de las advertencias de sus acompañantes, el general se negó a desmontar y trató de forzar el paso del animal. El caballo quedó atrapado en el lodo y, poco a poco, ambos fueron hundiéndose sin posibilidad de salir.
Así, de manera irónica y casi absurda para un hombre que sobrevivió a múltiples combates, Rodolfo Fierro perdió su última batalla contra el lodo, lejos de los campos de guerra donde había construido su fama.
Con el tiempo, el sitio donde ocurrió el accidente fue conocido como la Laguna de Fierro, un lugar que recuerda el inesperado final de uno de los personajes más temidos y polémicos de la Revolución Mexicana.
